lunes, 12 de marzo de 2012

Comparto, alquilo habitación

Desde hace unos años atrás cada vez está siendo más común el hecho de tener que compartir un piso. Compartir un piso no es un acto sencillo, todo lo contrario. Tenemos que entender que al igual que convivimos nosotros, con nosotros conviven otras personas, como en familia, pero sin tener familia. Tenemos que tener en cuenta algunas normas básicas de convivencia que por lo general siempre son impuestas por el casero o el responsable de la vivienda, normas como: Turnos de limpieza, turnos para cocinar, turnos para usar la ducha, turnos para ver la televisión común, normas de orden y limpieza… Compartir un piso nos lleva ADAPTARNOS a una forma de vida que algunas veces no es muy agradable. Pero lo cierto que las necesidades económicas nos llevan a tener que ejercer esta modalidad de convivencia.  Si estás pensando en compartir piso, necesitas algunos consejos, aquí os explico algunos de ellos.





Estás pensando en buscar un piso compartido 





¿Por donde empiezo?  Puedes empezar buscando según tu área geográfica, por periódicos, anuncios, o en Internet mediante las páginas más comunes: segundamano.es


Idealista.com. mundoanuncio.com   Aunque la opción más segura a la larga es alquilar habitaciones por una agencia.





A la hora de seleccionar anuncios comienza orientándote por el precio, selecciona un mínimo y un máximo de lo que puedes pagar.  Selecciona diferentes anuncios. Selecciona los anuncios que estén puestos recientemente. Observa bien las condiciones del anunciante. Rechaza los anuncios que no se ajusten con tu perfil o lo que pretendas buscar.





Contacta con el anunciante mediante una llamada telefónica. Descarta usar el email como medio de contacto, pues algunas veces pueden pasar días sin  que revisemos el correo electrónico.





A la hora de contactar con el anunciante nos identificaremos como demandantes del anuncio.  Preguntaremos si aún continua disponible la habitación que nos interesa. Observa bien por voz que tipo de persona es: su nacionalidad, como habla, como se dirige a nosotros…  Pero desconfía de la intuición por una llamada de teléfono, y de las palabras. Es importante en esa llamada preguntar: Condiciones de entrada,  asegurarnos del precio, cuantas personas viven. No conviene entrar en detalles mediante teléfono.  De interesarnos lo que nos han dicho realizaremos una cita para ver la vivienda conviene que sea en un plazo corto, no esperar más de 24 horas desde que se realizo la llamada.








Durante la cita para ver la vivienda. ¿En qué nos vamos a fijar? Importante:





Conviene que la visita sea con todas las personas que conviven en la vivienda, de no ser así siempre preocuparemos citarnos con la persona responsable de la vivienda. Esto nos evitará futuros disgustos.  Nos enseñaran la vivienda, la habitación que nos interesa,  lo que sería nuestros espacios comunes, lavadora, nevera…  Antes de llegar a la vivienda conviene elaborar una lista con las exigencias mínimas aceptables que nosotros pensemos adecuadas y comprobar que todo encaja con nuestras exigencias. Es seguro que nos inviten a sentarnos en el sillón del salón para conversar sobre las condiciones. De ser así, es señal que hemos gustado al casero. Por lo que procederá a realizar una entrevista.





Observa bien que tipo de gente viven en la vivienda.





Observa que todo encaja con nuestra idea y con lo que nos ofrecieron por el anuncio.





Pregunta el precio final con gastos de electricidad, gas, agua y gastos de bienes comunes.





Pregunta si la vivienda es propia o por el contrario es alquilada.





Tiempo que desean alquilar la habitación. (Hablaremos de esto en profundidad)





Expón todas tus dudas.





Habla de las condiciones de convivencia (turnos de limpieza, turnos de ducha, turnos de lavadora, uso de los espacios comunes, sobre llevar gente de tu entorno a casa…) En definitiva deja todo claro durante la entrevista.





Expón lo que buscas, cual es tu idea y valora si encaja dentro de lo que ellos quieren.





Expón tus motivos del por qué necesitas la vivienda, que te interesa de esa vivienda. Por muy agradables que sean esas personas no conviene que llegues a intimidar de forma extrema con esas personas.  





El casero/a nos preguntara por nuestra situación laboral, nuestros ingresos, o nuestra dedicación. No conviene entrar en detalles extensos al responder.  Nosotros también podemos preguntar a que se dedican ellos, que hacen… Siempre es bueno conocer algo de las personas con las que vas a convivir.





Durante una visita a una vivienda puede ocurrir encontrarnos algún que otro casero/a impaciente, deseando coger dinero. Rechaza cuanto antes la idea de vivir en esa vivienda. Sal de esa situación con estas palabras “En principio voy a mirar unos pisos…” sal de esa vivienda cuanto antes. Es seguro que nos responda así: Aquí el primero que venga con dinero se queda la habitación, tengo también a otras personas esperando date prisa pues me la pueden alquilar. No nos dejemos engañar por sus palabras. Sal de esa casa y continuar buscando.





También puede ocurrirnos lo contrario, en la visita encontrar a un casero/a de lo más enrollado y súper amable, generoso, comprensivo…  Desconfiar de esa gente más que en del caso anterior.  Por lo general la gente se vende y suele ofrecer de palabras lo mejor de uno mismo, pero aquí señores se trata de convivencia, del día a día, la persona súper amble que conocimos durante la visita desaparecerá una vez que le demos el dinero, comenzará a poner condiciones que no hubiésemos aceptado en un principio.





Fianza





La mayoría de los caseros/as  suelen exigirnos una cantidad económica en forma de fianza, por lo general suele ser un mes de fianza. Esto es recomendable pagarlo cuando


haya un contrato firmado por el casero/a y por nosotros mismos. No confiaron de las palabras “Al irte te devolveremos la fianza” es más seguro que este por escrito. En otros casos suelen pedir hasta 3 meses de fianza más el mes de entrada, no te la juegues por muy bonito que te parezca el piso, por muy amable y legal que te parezca el casero/a. Muchos caseros/as que están limitados económicamente suelen disfrutar del dinero de la fianza como si fuera dinero propio de ellos. El sistema más común para devolver esa fianza es esperar a que entre otro inquilino a vivir en el piso deposite otra fianza, la cual será el dinero que nos vayan a devolver. Puede pasar uno o dos meses hasta que nos devuelvan dicha fianza, si es que la devuelven. Pregunta bien que uso hará con la fianza que deposites. Lo adecuado es que esté depositada en una cuenta bancaria y de ahí no se mueva hasta el día que abandonemos la vivienda.  (Pero esto es muy raro)





¿Para qué es la fianza?





La fianza es una señal para asegurar al casero el buen uso que harás de la vivienda, de los elementos comunes.  Garantiza al casero que cumplirás con los gastos comunes del último mes que has vivido en la vivienda.


Muchos caseros suelen poner la condición de cuando vayamos abandonar la vivienda avisar con 15 días o un mes de antelación si no es así ellos estarán en el derecho de no devolver la fianza.





La fianza rara vez es un método de pago mensual, aunque muchos inquilinos la pueden usar como forma de pago al último mes aunque no es muy frecuente.





Cuando tenemos que reclamar nuestra fianza.





Si todo está correcto en el momento de abandonar la vivienda, el casero nos ha de entregar dicha fianza económica.





Rechaza la condición de dar dinero adelantado. Si nos lo exigen para reservar la habitación pide un escrito firmado por parte del casero en el cual se exponga la cantidad anticipada que has pagado y el día que entraras a vivir en dicha vivienda.  Aunque lo ideal es pagar el día que tengas las llaves en mano.  





El factor común entre casero e inquilino puede ser el tiempo en el que ambos estáis interesados en compartir vivienda. Algunos inquilinos puede ser que necesiten una vivienda para unos días, unas semanas, unos meses, unos años… Esto no siempre puede encajar con la idea del casero/a, deja claro el tiempo que estarás en la vivienda y aseguraros que encaja con la idea del casero/a.  Algunas personas buscan temporalmente un dinero extra  por lo que recurren alquilar una habitación para uno o dos meses.





¡Cuidado con las estafas!





A la hora de elegir una vivienda compartida tenemos que prestar mucha atención a la intención que tiene el casero/a para compartir piso con nosotros.  Presta mucha atención a sus motivos ya que puede ser una estafa.





Nos pueden estafar con el tiempo de convivencia mínimo establecido por acuerdo. Algunos inquilinos de pisos alquilados cuando dejan de pagar su correspondiente alquiler  sabiendo que no tendrá derecho a recibir la fianza correspondiente del alquiler del piso y conociendo que en breve tiempo tendrán que abandonar la vivienda, como forma extra de sacar dinero para poder irse a  otro piso, es alquilar habitaciones, cobrar mensualidad más fianza y al mes pueden decirte: El dueño del piso ha pedido que abandone la vivienda, no sabia nada, lo siento mucho, pero nos tenemos que ir...  te avisaré para devolverte la fianza… CUIDADO CON ESTO QUE OCURRÉ DE FORMA COMÚN.





Otros caseros/as se ven algunos meses apurados de dinero por lo que recurren alquilar una habitación. En cuanto se les da el dinero, a los dos o tres días nos pondrán una excusa para echarnos de la vivienda sin devolver el dinero pagado.  ESTE EJEMPLO TAMBIÉN OCURRE DE FORMA COMÚN.





Para evitar este tipo de situaciones, aunque os cueste pagar el coste de una agencia inmobiliaria, trabajan  el alquiler de habitaciones, es lo más seguro y recomendable hoy por hoy.








Reconocer a un buen casero y una buena convivencia.





Un buen casero será aquel que nos exponga de forma precisa y detallada todas las normas de convivencia y condiciones de entrada. 


Nos asegure un precio mensual final. 


Realice un contrato fiable de alquiler.


Nos aseguré que hará un uso responsable con el dinero de la fianza.


Se limitará  a ejercer de casero/a no pretenda intimidar en exceso con nosotros.








 Una buena convivencia se lleva cumpliendo las normas de convivencia. En base a tus exigencias acepta lo que más se ajuste a tu perfil personal.





Fumas: Busca un piso de fumadores.


Madrugas: Busca un ambiente tranquilo.


No eres muy organizado/a en las tareas del hogar: Busca un piso en donde estén a tu nivel.


Tienes mascota: Busca un piso en donde acepten tu mascota.





Rechaza la idea de convivir con personas sólo porque tengas en común aficiones, experiencias, dedicaciones, atractivo físico… Y busca siempre el perfil de persona que encaja contigo en la convivencia, que sean seguras y legales, será la única forma de no llevarnos sorpresas después.








Convivencia con distintas personas





A la hora de convivir y generar buenos hábitos piensa siempre en los demás. Recuerda que no vives solo.





Al terminar de cocinar y comer, no esperes al día siguiente desde que termines limpia lo que has ensuciado. No acumules platos, sartenes, vasos… Limpia la mesa donde has comido, limpia las migas de pan que han caído al suelo.





Al terminar de usar el cuarto de baño o la ducha, limpia lo que ensucies. Si eres chico al terminar de orinar revisa que no queden gotas de orina por el suelo. Evita dejar espuma en la ducha.





En áreas comunes  procura no dejar tus cosas por el medio.





Mantén limpia y ordenada lo que será tu habitación.





Evita usar en exceso las llamadas telefónicas con el teléfono fijo de la vivienda, únicamente utilízalo cuando sea necesario. Esto te evitará responsabilidades por sorpresas en facturas telefónicas.





Respeta los turnos asignados para el uso de las zonas comunes.





Evita tener la ropa tendida más de lo necesario.





Si tienes mascota encárgate de ella, procura que no haga ruido.





Si fumas en piso de no fumadores, fuma siempre en las zonas que te han habilitado. Si fumas en un piso de fumadores al terminar de fumar ventila la zona donde has fumado, limpia el cenicero que has usado.





No consumas más electricidad o gas del que necesites… Procura no dejarte encendidas las luces en los espacios que no estás usando.





Estate dispuesto/a siempre a participar en la limpieza de la vivienda.





No crees mucho ruido por la noche, respeta el sueño de las demás personas.





Procura ser puntual con los pagos.

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